lunes, 21 de noviembre de 2016

Niña María


Niña de toda pureza,
de gracia divina llena,
Virgen colmo de inocencia
refulgente de bondad
que con paso fino y leve
subes la sagrada escala
del Templo, oh Nueva Arca
que a Dios mismo contendrá.

Niña María que consagras
todo tu ser al Señor
con tu limpio corazón
desbordandose en amor
por Aquel a Quien te entregas:

Serás de su Hostia patena,
cáliz de su Sangre y ara
de su sacra Epifanía;
serás tú, Virgen María,
el Sagrario de su amor,
siempre jardín inviolado,
invicto alcázar cerrado
sólo reservado a Dios.

Tu digna Presentación
hace cantar a los Cielos
salmos de luz y alegría.
Que está plegaria sencilla
piedad me alcance y favor,
a mí, pobre que confía
en tu poder, Reina mía,
bendita Madre de Dios.

Ex Voto

+T.

sábado, 12 de noviembre de 2016

...Y también ceremonias de traición


Lo de identificar cristianismo con comunismo es otra vulgaridad más, una más en el montón de citas ordinarias a las que nos hemos acostumbrado, aunque la frecuencia no nos quite la repugnancia ni el malestar.

Pero esto otro es algo más lesivo porque es un bofetón en el sufrido rostro del clero católico fiel, el que soporta cada día el peso de la Iglesia desde la base, los curas que no se han ido, los quasi siempre preteridos, ignorados, quotidie criticados, desgastados como sus sotanas, remendados como sus pantalones (¡que los llevan debajo del talar!); los que renuevan cada día - con el cuerpo de cada día - el celibato que prometieron...y la obediencia a sus prelados, que les miran desde el pico de mitra con la displicencia del rabadán al gañán irremediable; son los curas de muchas misas y corriente olla, los que sobreviven en parroquias y finiquitan arrinconados en residencias de caridad; son los que recolectan para la Iglesia el denario del César y las almas de Dios. Son los que nunca han abandonado y laten todas sus horas con la penosa sensación de estar abandonados. A todos ellos, a todos, les ha abofeteado, despreciativo, con esa visita a 7 renegados.





Me estremece pensar que pretenda algo más y desvaríe con planes de reinserción para quienes miraron atrás traicionando el altar. Me echo a temblar si imagino que pudiera descomponer arteramente el sacerdocio católico como ha descompuesto el matrimonio católico. Todo puede pasar, Dios nos libre.

Porque en la viña han entrado a saco quienes perdieron el oficio de viñadores para el lagar, de pescadores de almas, de sembradores del verbo, aquellos ofuscados que entendieron un día que su vocación era la de armar lio.

Oremus !


+T.


martes, 1 de noviembre de 2016

Ceremonias de confusión


Desde la primera salida al balcón, estrenó ese anómalo ceremonial de confusiones que ha ido definiendo el perfil de su pontificado. Parece que busca escenarios a propósito para sus representaciones, para auto-practicar aquel -'Hagan lío !!' que lanzó como uno de los lemas de su programa pastoral universal.

Esta pasada tarde-noche, en la catedral luterana de Lund, el cuadro parecía diseñado por un escenógrafo maestro en semiosis visual: Si se pretendía una presentación de la unidad católico-luterana, se presentó un grupo uniformemente caracterizado con PP Franciscus vestido con el talar y sobrepelliz blanco con estolón rojo entre otros personajes (luteranos) vestidos también con túnicas blancas y estolas rojas, todos iguales, todos lo mismo...¿Porque son lo mismo???...¿Porque da lo mismo???...¿Porque ya es lo mismo?


El que estuviera presente en la misma escena una fémina bis-pseudo-obispesa (dos veces falsa jerarca: una por luterana y otra por hembra), añadía a la conspicua synaxis un punto más de lío y un grado más de confusión.



Siendo la enésima vez que obligan a los fieles católicos a comulgar con la rueda de molino ecumenicista, podría parecer que sólo se repite, una ocasión más, la ya muy ensayada y manida ceremonia de la reunión. Pero esta vez, la efemérides luterana provoca una mayor repugnancia al catolicismo consciente.



Si así se abre el funesto año que recuerda los cinco siglos de la mayor herejía cismática que degeneró y fracturó a la Cristiandad, oremos para que las 95 tesis de fray Martín no se entronicen con honores en el atrio de San Pedro.
... Aunque los portones de bronce de la Basílica sean difíciles y duros de clavetear.


+T.

viernes, 28 de octubre de 2016

Balduinizar o no balduinizar...that's the question


Un ocurrente compadre, ya quasi venerable reverendo, descubrióme el otro día un concepto nuevo que yo entendí muy socorrido para los tiempos que corren. A ver si lo expongo y me explico bien:

Su origen remoto se halla en aquellos tres días en que el rey Don Balduino de Bélgica se procuró un paréntesis, un suspenso temporal en sus funciones regias, para no verse obligado a sancionar una ley abortista presentada y aprobada en el parlamento belga; era rey, dejó de serlo y volvió a ser rey, todo ello entre el 3 y el 5 de Abril de 1990, protagonizando una peregrina y muy paradójica solución de continuidad sin solución de continuidad.

Conque dice mi reverendo compadre que lo que hizo Don Balduino por su real voluntad, con aplauso del mundo católico, lo mismo lo realiza su real gana (la de mi compadre) para no verse comprometido (porque no transige su católica conciencia) con el ecumeneo y el luteraneo de PP Franciscus próximamente en Suecia.

Considerando lo cual y todo lo dicho atque expuesto, mi reverendo y venerable contertulio se declara 'balduinizante' eventual y avisa que 'balduinizará' respecto a PP Franciscus, sus intenciones, palabras y actos durante los días que dure su luteraneo en Suecia. Item plus, auto-declarará para sí mismo (ipsi) la finalización del 'balduinizaje' una vez PP Franciscus retorne a Roma, reservándose, por si volviera a ser pertinente, repetir la 'balduinización' cuantas veces haya motivo para ello, si se diera otro o más casos, Dios nos libre.

Yo, de todos modos, le he aconsejado que lo consulte en dirección espiritual, dada la gravedad de la decisión. Él me ha respondido que confía plenamente en el oído duro de su nonagenario pater spiritalis, un docto clérigo de probada virtud, insigne perito en casuísticas de conciencia, que cuando le pregunto cómo está del reúma me responde con blanda sonrisota que sí, que le gustaron mucho las bizcotelas merengadas, y a su hermana también. Conque, respecto al dire spiritalis, no problem.

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Y ahora que nadie me oye, yo les confieso a Uds. que me he quedado con la duda de si 'balduinizar', como mi amigo, no será, puestos a pensar, dadas las circunstancias, más una necesidad que una extravagancia.

+T.

viernes, 21 de octubre de 2016

El bigote


He recordado estos días una historieta - creo que la referían como verdadera - que alguna vez leí y ahora no recuerdo dónde, si entre las narraciones del padre Carlos Heredia, o en algún cuento del padre Coloma, o en algún autor por el estilo. Y era sobre un bizarro oficial de los Tercios tocado por la gracia de Dios y convertido, dispuesto a mudar de vida y estado, que pidió entrar jesuita. Cuando acabó de hacer los Ejercicios Espirituales, ya a punto para comenzar la primera probación, su director espiritual le indicó que debería afeitarse el gran mostacho, un formidable bigotón con puntas, pues parecía (entonces) un aditamento que no se avenía con el tipo exterior, figura y presencia, que debía tener un aspirante a jesuita. El valiente y decidido militar, tan convencido de su vocación, quedose, empero, muy contrariado con la petición de su confesor, y, con todo sentimiento, pero entero en su decisión, le contestó finalmente al padre que no, que a su mostacho no renunciaba. Conque, igualmente sentido, el maestro jesuita le despidió, pues que así se truncó aquella vocación en ciernes. Pero sucedió que aquella noche, luego de cenar y leer un rato, el capitán se durmió, con el codo sobre la mesa y la cabeza sobre la mano, tan cerca del velón que le alumbraba que, dando una cabezada, la llama del candil le prendió fuego a la punta del mostacho y se despertó sobresaltado con medio bigote ardiendo. Se lo apagó a manotazos, y luego se miró al espejo y vio la ridícula imagen de aquel bigote que era su orgullo, la mitad chamuscado y la otra mitad aun con su punta lucida, y se echó a reír con buen humor, comprendiendo de un golpe toda su vanidad y a la vez el valor precioso de la vocación santa que estuvo a punto de perder por la vanagloria de un bigote. Aquella misma noche se afeitó lo chamuscado y la otra mitad también, y en cuanto amaneció corrió en busca del director espiritual para contarle el caso y retomar su propósito sobrenatural, con nueva determinación, sin la querencia de aquel bigote que fue su estorbo frente a la llamada de Dios. Así, más o menos, es la historia que leí, no recuerdo dónde.

 
Por eso, al ver las fotos del nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús, con su bigotazo, con esa pinta de secretario la UGT o de CCOO, me he puesto a recitar (de internis) el lamento ciceroniano del o tempora, o mores. Porque en los buenos tiempos de los jesuitas, con esa estampa, este no hubiera sido, no ya postulado, sino ni siquiera admitido en la Compañía.

De hacer más reflexiones y corolarios, me excuso. Mencionaré, no obstante, la vulgaridad formal del cada vez más abigarrado mosaico francisquista.

Él es el Papa, y así son sus hombres.


+T.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Alma y España


Aprendí que era el alma
de mi ser lo más hondo
espejo del Creador,
inmortal vida y centro
de celestial valor.

Hoy sé que atesora
también la sal y el tiempo,
lágrimas, gozos, vientos,
la lluvia, el color, un ciento
de cuentos y leyendas,
de amores y promesas,
mil olvidos, recuerdos,
desengaños y sueños,
los posos de mi alma,
pasión, sabor, dolor.

También creció la patria
profunda en el espíritu,
raíces, cimas, fondo,
senderos de la historia,
sangre, victoria, honor.

Y cuando digo ¡España!
con todo lo que amo,
es un eco de mi alma,
pulso que sube a Dios.



+T.